Datos Básicos:
nLongitud: 15 km.
Desnivel: 600 m.
Duración: 6 horas.
Punto de inicio: Parking del puente Aceña, 28297 Santa MarÃa de la Alameda, Madrid.
Participantes: 3 socios.
Crónica:
Reunidos en el punto inicial de la ruta (aparcamiento sobre el rÃo de la Aceña), y tras comprobar que una riada habÃa destrozado las riberas del rÃo y que existÃa maquinaria que indicaba que se estaba reparando la zona, el organizador dio unas breves explicaciones del recorrido de la ruta y se comenzó a andar en un dÃa soleado con una temperatura fresca de 10 grados de temperatura.
El camino no tenÃa dificultad y se fue ganando terreno rápidamente hasta que empezaron las sucesiones de cruces del rÃo de la Aceña que llevaba buen caudal. El primer cruce implicó que los participantes se tuvieran que descalzar ya que la profundidad del agua superaba los 10 centÃmetros y no existÃan piedras ni pasos cercanos que permitieran pasarlo con las zapatillas puestas. El agua estaba gélida y tras atravesar el corto tramo de agua los participantes aprovecharon para que sus pies abandonaran un tono ligeramente morado y volvieran a una tonalidad normal.
Unos cientos de metros más adelante habÃa que volver a atravesar el arroyo pero en este caso habÃa unas traicioneras piedras que provocaron que uno de los participantes metiera los pies en el frio agua.
Tras varios cruces del rÃo más, el trÃo alcanzó la presa del embalse, donde se hizo la foto con la bandera y se hicieron varias fotos en un entorno fantástico con un embalse lleno de agua.
En este punto, el organizador decidió hacer una pequeña variante de la ruta y en lugar de retroceder sobre sus pasos se dio una pequeña vuelta en la que se descendió de la presa al rÃo por unas escaleras que sirvieron de entretenimiento y el escenario ideal para realizar diversas fotos.
Una vez retomado el camino, el grupo bajó al rÃo y atravesó el rÃo esta vez por un puente que habÃa construido junto a una caseta y que llevaba a la base de la gran subida de la ruta. Una subida por un terreno muy erosionado y con gran pendiente que provocó que el grupo se tomara la subida con tranquilidad. A media subida, el grupo se encontró con una familia que estaba realizando la ruta corta de las cascadas y que informó que la bajada era muy incómoda por la erosión del terreno.
Una vez continuada la subida y tras llegar a un collado, el grupo decidió realizar una parada para retomar fuerzas y reponer lÃquidos y algo sólido. A partir de ahÃ, la subida era más suave y se adentraba la senda en un pinar que permitÃa llegar al punto más alto de la ruta, sin llegar a coronar ninguna cima porque la ruta giraba 90 grados hacia el sur para alcanzar el arroyo del Tobar unos cientos de metros más adelante. En ese punto, el grupo visitó unas pequeñas cascadas que habÃa en el arroyo e hizo una pausa para hacer fotos y recuperar lÃquidos.
Una vez alcanzada la desembocadura del arroyo del Tobar en el rÃo de la Aceña, la ruta transcurrÃa por la ribera del rÃo y en uno de los pasos en los que habÃa que ayudarse de un árbol, uno de los participantes se apoyó en una rama, rompiéndose y cayendo de espaldas al rÃo. Por suerte, provocó unas risas entre los participantes y no hubo que lamentar ningún daño material ni tampoco daños fÃsicos, más allá del ir mojado durante un trayecto de la ruta hasta que el sol secó la ropa.
Tras unos minutos de avance por la ribera, el grupo alcanzó la senda marcada por la comunidad de Madrid que llevaba a las cascadas del Chorrillo, que aunque no llevaban excesiva agua, eran de gran belleza. En este punto, el grupo aprovechó para hacer las correspondientes fotos y continuó la marcha.
Más abajo, comenzaban las evidencias de los destrozos de la riada ya que la ribera habÃa desaparecido y el grupo tenÃa que progresar por el lecho de un arroyo que estaba seco hasta que se encontró de nuevo con la senda que llevaba hasta el punto de partida.
Una vez evaluada la ruta, se decidió ir a comer algo al bar del puerto de la Cruz Verde, lugar de encuentro de moteros y senderistas, ya que es un puerto que se encuentra muy bien ubicado, cerca de las Machotas y de otros lugares de interés senderistas. Con un buen brindis y unos buenos bocadillos, terminó la jornada.