Datos Básicos

Longitud: 18 km
Desnivel: 1000 m
Duración: 7 horas.
Punto y hora de inicio: 09:30 horas en la zona de aparcamiento de Puebla de la Sierra.
Participantes: 4 socios y un perro.

Crónica

Una vez reunidos todos los integrantes en el punto de inicio de la ruta, de decidió ir a uno de los bares del pueblo para tomar un café calentito y empezar bien la mañana. Después del café, se volvió nuevamente a la zona de aparcamiento para iniciar la marcha, lugar donde el grupo se encontró con un par de perros de raza Beagle (macho y hembra) que se acercaron a curiosear. Tras ponerse las mochilas y ajustarse las botas, se inició la marcha sin más perdida de tiempo, ya que la ruta era larga e iba a llevar unas cuantas horas para poder completarse. El inicio de la ruta fue siguiendo el arcén de la carretera, pero un poco más adelante se pudo tomar un camino que salía a mano derecha, por lo que se pudo dejar la carretera atrás.

Al cabo de un rato andando, los miembros del grupo se dieron cuenta de que uno de los dos perros que vieron al iniciar la ruta (el macho) les había estado siguiendo, y al final terminaría acompañando al grupo durante toda la jornada. En una de las ocasiones en las que el perro se acercó lo suficiente, se pudo ver que llevaba un collar que llevaba escrito tu nombre, Oliver.

Tras un rato andando, y después de pasar junto a un burro que estaba parado en mitad del camino, se llegó a la silla gigante de Meira, una escultura metálica que replica la original instalada de forma anónima en la colina del monte de A Torre, en la parroquia de Meira, lugar donde se hicieron las primeras fotos de la jornada.

Tras la parada, la marcha continuó, ganando cada vez más altura hasta llegar a la cima del pico Porrejón, donde debido al frio se pudieron encontrar las primeras acumulaciones de nieve en la orientación norte. Tras una breve para para descansar y disfrutar de unas espectaculares vistas, se retomó el camino para no estar mucho tiempo detenido, ya que el aire frío en ese punto no era muy agradable. A partir de ahí se fue cresteando sin llegar a ganar más altura, siguiendo en todo momento a Oliver, el cual parecía conocer perfectamente el camino ya que fue guiando al grupo por el camino correcto. Una vez que se llegó al puerto de la Puebla, se volvió a parar nuevamente para hacer la tradicional foto con la bandera del club.

Una vez que el grupo hubo descansado en el puerto, se volvió al camino nuevamente, está vez en dirección a la Peña de la Cabra, el punto mas alto de la ruta, pasando junto a un refugio de montaña privado que se encontraba cerrado en ese momento. Una vez alcanzada la cima, el resto del camino ya sería cuesta abajo. Tras dejar la cima atrás, y debido al viento que hacía en ese momento, se decidió hacer la parada para comer en un sitio en el que se pudiera estar a resguardo. Durante la comida, Oliver se sentó junto al resto de grupo, tal como un miembro más que era, y como recompensa por haber estado haciendo de guía, se compartió con el algo de la comida que había disponible.

Después de comer, tan solo quedaba por afrontar una fuerte pendiente cuesta abajo, para enlazar posteriormente con un camino que llevaba directamente al pueblo. Ya en el pueblo, se pasó junto a la casa donde vivía Oliver, en donde el dueño le estaba esperando, y el cual explicó al grupo que tenía por costumbre acompañar a los senderistas que iban al pueblo a hacer alguna excursión. Tras la despedida con Oliver, se volvió al bar del pueblo donde se desayunó, esta vez para tomar unas merecidas cervecitas y dar por concluida la jornada.

Volviendo a Puebla de la Sierra

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